Tras dos años en la academia de policía, Johan se decantó por la policía urbana mientras que a mí me intereso más la policía científica.
Parecía como si nuestro destino fuera el de separarnos. Durante un tiempo a Johan le tocaron los peores turnos de la noche al ser el novato. A mí en cambio, me tocó el papeleo antes de entrar en acción. Cuando él libraba a mi me tocaba turno de noche y viceversa. Nunca coincidíamos y menos con Billy que desde que tenía novia formal lo tenia a raya. Se había convertido en un calzonazos. Muchas veces nuestras conversaciones eran sobre la situación de Billy y de como su novia lo tenía completamente controlado y no le deja rienda suelta a su vida. Estaba totalmente eclipsado por ella. Evidentemente, en estas conversaciones él no estaba presente.
A veces, pensábamos que un día de estos se presentaba en el piso y nos comunicaba su marcha a casa de ella o, en su defecto, que se casaba con ella. Acto seguido nos poníamos a reir a carcajada límpia aunque sabíamos que era posible.
Finalmente, el destino nos alcanzo de la forma más cruel y sádica posible. Nadie se lo hubiera imaginado y menos dos defensores de la ley como nosotros. Nunca olvidaré esa noche, esa cara, ese olor, ese lugar. Nunca me había pensado a pensar que cruel es el destino. Minutos antes una gran explosión de euforia, jubilo y alegria. Pocos minutos después, desesperación, rabia, confusión, impotencia, culpabilidad ……
Fue tras un partido de los GIANTS. Billy, como de costumbre, no pudo venir porque tenía trabajo en la Universidad aunque sabíamos que era ella quien le había hechizado, de alguna forma, para tenerle entre sus brazos. Fue el partido más espectacular desde hacía muchos años. Derrotamos con contundencia a los EAGLES por 40 a 8. Quien lo hubiera imaginado, 40 a 8!!!!!, a los EAGLES ¡!!!!!, que se habían reforzado mucho mejor con nosotros y eran los vigentes campeones de la SUPERBOWL.
De regresó a casa, a la altura de un callejón maloliente, salió un hombre armado con una pistola automática Browning M1922. Iba vestido con unos harapos y un pasamontañas que le cubría parcialmente el rostro. Solo se entreveían sus ojos y su boca. De sus labios salieron unas palabras:
Dadme la cartera!!! – con voz imperativa.
Antes de contestar miré forma interrogativa a Johan a quien no té demasiado nervioso. Se habia retrasado unos pasos como si quisiera que llevara las conversaciones con el atracador. Pero, después intuí que debía ser porque no estaba armado y el vagabundo sí. Yo tampoco iba armado por lo que accedí a entregarle la cartera. No sin antes advertirle que estaba cometiendo un error.
No sabes lo que estás haciendo.
Acto seguido, Johan también le entregó su cartera. Creía que así nos dejaría en paz. Pero me equivoqué. Aquel hombre quería más. Quería todo lo que teníamos. Hasta aquí podíamos llegar. Una cosa era la cartera y otra cosa era que nos humillara. No podía consentirlo por lo que pensé rápidamente sin contemplaciones. Había que desarmarle. Lo había echo en numerosos ejercicios en la academia, pero nunca en una situación real. Tenía que ser rápido.
.Le extendí mi mano con el ademán de entregarle mi reloj. O eso creía él , ya que aproveché ese momento de relajación para desarmarle. Parecía que iba a conseguirlo cuando se oyó un ruido ensordecedor que hacia presagiar lo peor.
El arma salió disparada cayendo a unos pocos metros de distancia. El asaltante nervioso y sorprendido por mi maniobra palideció en fracción de segundos. Reaccionó recogiendo el arma del suelo. En esos segundos el cuerpo de Johan cayó al suelo y de su pecho empezó a extenderse una mancha roja.
Por unos instantes quedé paralizado. No sabia que hacer. O bién intentar salvar la vida de mi compañero a expensas de la mía; o enfrentarme a él a sabiendas que Johan podria perder su vida. No lo dude un instante, (al diablo con él,!!!!! ya lo atraparemos). Me agache para ayudarle. Intuí que la herida era muy grave debido a la gran pérdida de sangre por lo que la tapone con la bufanda de los Giants. Al mismo tiempo llamaba a emergencias para que enviaran una ambulancia. Me giré para ver que hacia nuestro maleante. Éste recogió nuestras carteras y el reloj y desapareció por el callejón.
DIOS MIO!!!! QUE HE HECHO. JOHAN POR LO QUE MAS QUIERAS NO TE MUERAS. QUE VENGAN RÁPIDO. JODERRRRR…!!!.................... esas fueron mis últimas palabras antes de despertarme.
Me levante completamente empapado de sudor, perturbado por lo sucedido y respirando cortadamente. Ha sido un sueño??, pensé. Pero había algo en mi interior que me tenía inquieto. Algo que no iba bien. Me incorporé y me dirigí a la habitación de Johan.
Avancé unos escasos metros antes de darme cuenta de que no estaba en el piso. Mi cabeza seguía aún aturdida y confundida por las visiones. De ahí que no me hubiera percatado de donde estaba. Miré a mí alrededor para situarme y un fuerte olor a putrefacción inundó mis fosas nasales. Estaba rodeado de bolsas de basura, escombros y suciedad en mis flancos. Parecía un estercolero. Pero lo que mas me horrorizó fue la visión de enfrente. A escasos metros había un grupo de gatos negros abiertos en canal con las tripas esparcidas por todo el suelo.
No se si fue por la visión de esos animales destripados, por el aroma pestilente o ambas a la vez; pero estuve a punto de devolver hasta la última papilla. Al taparme la boca con la mano, para impedir que saliera, note mi boca empapada de algún líquido. Al mirarmela vi horrorizado que era de color rojo. Me imagine que era de Johan y que todo había ocurrido como en mi aterrador sueño. Pero fue entonces cuando me fije que iba sin ropa y estaba empapado de sangre.
Tanta sangre no podía ser de Johan. Que coño ha pasado, que hago empapado de sangre y en este …… este lugar es el callejón..No, no lo es. Estoy en otro callejón rodeado de escombros, olor a carne rancia, empapado hasta la cien de sangre, que no es mía y delante de mí hay unos gatos destripados cuyo rastro de sangre con… du…..ce….. a mí!., pensé
No puede ser, esta sangre es de los gatos???. Soy el causante de su muerte???, como es posible que sea obra mia???. Pero, porque no me acuerdo de ello????? Que hago aquí??. Empezaron a surgir de mi mente un sinfín de preguntas que martillearon mi cabeza provocándome una fuerte jaqueca.
En ese instante note que mi mano estaba sosteniendo alguna masa viscosa, como si de un blandybloow se tratase. Alce la mano hasta la altura de mis ojos. Estos se abrieron de par en par. Mi rostro palideció y un sudor frío recorrió todo mi cuerpo como si hubiera visto un fantasma. Estaba sosteniendo un corazón humano. Mi cuerpo reacciono de inmediato dejándolo caer al suelo. Este se estrelló en el suelo esparciendo la sangre que aún contenía.
Fue entonces, cuando ví el cuerpo inerte de una persona con una enorme herida en el pecho y con un objeto en la boca. Me acerqué para ver que era. Al agacharme ví horrorizado la cara de ese infeliz desencajada. Al mirar con más atención vi que se trataba de una pistola. Ese rostro me resultaba familiar pero no sabia quie…n……
POR LOS CLAVOS DE CRISTO!!!!!!!! ; es el maleante. DIOS MIO!!!, HE SIDO YO??? – aún tenia la esperanza de no serlo, pero……. Mi mente actuó antes que mi corazón. Mi intuición decia que era el principal sospecho por lo que decidí confundir lo máximo posible a la científica y quien sabe a lo mejor me daban el caso a mí y así podría destruir las pruebas que me inculpaban.
Me vestí con los primeros harapos que encontré en ese estercolero. Empecé con arrastrar el cuerpo hacia el final del callejón. Después recogí el corazón y lo lancé donde estaba el cuerpo. Esparcí las bolsas de la basura por toda la escena del crimen intentando contaminarlo lo máximo posible para dificultar la tarea policial. Cogí las carteras y el reloj del suelo y prendí fuego al cuerpo. Una extraña sensación recorrió mi cuerpo. Empecé a tener frío, a sudar, y a tener pánico. Mi conciencia reacció huyendo de ese lugar dejando atrás mi documentación y la de Johan.
Me detuve a cuatro manzanas del lugar de los sucesos. Tenía que volver y recoger la documentación. El problema es que cuando volví a la escena del crimen ya había llegado la policia y los bomberos. Eso significa que soy el principal sospechoso de lo ocurrido. Me dirigí al piso para hablar con Billy y, con la vaga esperanza, de que lo sucedido a Johan fuera un sueño. A unos metros del piso observé un coche de policía aparcado delante. Miré hacia la ventana de nuestro piso. Había luz y por las sombras que se veían…… me estaban esperando…..MIERDAAAA!!!!! ESTOY JODIDO…..
No sabía donde ir, a quien acudir. Decidí refugiarme en el metro. Fui a la primera estación que encontré y me escondí en un cuarto de mantenimiento. Allí me puse en posición fetal temblando de terror y de frio. Me quede allí horas, pensando en lo sucedido y cual sería mi próximo paso.
Me acorde de Johan y de si realmente estaba muerto. Aún no entendía porque había sucedido todo, y si era real o no?. Cerré los ojos para intentar concebir el sueño y descansar. Mi mente y mi cuerpo me lo pedían pero no era el momento. Tenía que enderezar mi vida. Pero como…… decidí llamar por teléfono a Billy para saber si sabía algo de Johan si no era así debería llamar al Hospital. Después ya veríamos que hacia con las pruebas. Pero antes debía cambiar mi indumentaria. Iba vestido con un jersey rojo y negro, arañado por todos lados que me venía dos tallas mas pequeño, y, un pantalón negro agujereado por todos los lados. Busqué desesperadamente por todo el cuartillo alguna cosa para ponerme. Encontré un mono naranja del trabajador de mantenimiento (maldita sea, yo que quería pasar desapercibido ) que con resignación me puse.
Salí de allí no sin antes coger un cubo y una escoba. Me dirigí al arden de la estación. Había poca gente a esas horas. Para disimular recogí colillas del suelo mientras me dirigía a las cabinas telefónicas. Llamé a cobro revertido pero no obtuve respuesta. Necesita dinero y hurgue en las cabinas restantes en su búsqueda.
Mientras hurgaba tuve el presentimiento de que alguien me estaba observando. Mi giré y vi a un hombre de unos 30 años, de 1.80 de altura, pelo moreno y algo lacio y largo, barba de varios días y frondosas patillas, ojos negros como el tizón y mirada aguda y felina, ataviado con unos vaqueros, unas botas militares, camiseta blanca sin mangas y cazadora de cuero. Estaba fumando un pitillo que tiró al suelo mientras esbozaba una sonrisa burlona.
EL MUY HIJO PUTA SE ESTA RIENDO DE MI. BUENO, ES NORMAL CON LAS PINTAS QUE TENGO… Y ENCIMA BUSCANDO PASTA DE LAS CABINAS TELEFÓNICAS. DEBO PARECER UN DESESPERADO, UN DON NADIE….. PERO SI SOY POLICIA CIENTÍFICA. QUE COÑO ME HA PASADO…..
Me encaré con él por haber tirando el pitillo al suelo. Tras una breve conversación con él descubrí que estaba al tanto de lo ocurrido. Sabía más él de mí que yo de él. Incluso me dijo que no podía volver a ver la luz de sol. Hice caso omiso de su advertencia y subí las escaleras. Cuando quedaban unos 15 peldaños para salir del subterráneo. Una sensación de agobio me inundó. Mi cuerpo no me respondía, estaba paralizado. Era como si no quisiera seguir subiendo, como si algo malo iba ha ocurrirme si seguía ascendiendo al exterior. Tuve que hacer un esfuerzo titánico para seguir adelante. Cuando llegué arriba estaba amaneciendo. Mi cuerpo empezó ha arder desde el interior como si el diablo hubiera instalado el infierno en mi interior. Baje corriendo las escaleras y tropecé de nuevo con él. No entendía lo ocurrido pero él parecía que si.
Me dijó que ahora pertenecía a la noche y que no volviera a intentarlo. Si omitía dicha advertencia moriría. Luego me guió por las vías del metro hasta un pequeño arden abandonado donde me dejó para que me durmiera.